martes, septiembre 14, 2010

LOS FRÁGILES BRAZOS DEL OLVIDO

KEMETD

Los frágiles brazos del olvido mantienen entre sus líneas del tiempo las huellas que, sobre Kemet “la tierra negra”, dejaron nuestros cuerpos aturdidos. Fue aquella noche inmensa de aquel verano cuando estallaron generosas caricias, gemidos acompasados por suspiros de Hapy, entre lotos que a pesar de la oscuridad, ni se cerraban, ni se hundían en el agua, por vernos.

Topamos con nubes de fantasía, que, de momento, ocultaron nuestra existencia. Dura como una piedra, la realidad dormía fatídica como un escorpión blanco. Tú a occidente, yo, contemplé como los lotos azules al amanecer, se abrían al Este, lanzando su perfume suave y dulce, elegí, oriente. Y, como Ceix, el hijo de las primeras luces del día, me alejé

Desde entonces, como Morfeo, tomé la apariencia de varios y diferentes seres humanos. Ahora soy un alcatraz que aprovecho mientras busco esa quimera extraña, el viento producido por la parte anterior de las olas del destino.

Llueve. Las maderas de las viviendas, brillan. Las piedras que acompañan a las gotas de lluvia interpretan una canción enigmática. Cerca, los campos de cereal recién segados, brillan amarillo.

Ha refrescado. La tormenta se ha alejado negra. Y allá, cerca del mar, sus nubes forman una tenebrosa espelunca.

La noche regresa. Llega a tiempo de ver, la madera de las casas, sendas y campos, como lucen elegantes y magníficos. Vientos y estrellas tienen envidia del instante que resplandece en estas islas Maldivas, desde donde te escribo.

Todavía los dioses del Delta que habitan donde los siete brazos del Nilo alimentan el mar, no me han concedido el regreso a otros mundos. Mi nombre cuesta hacerlo desaparecer del muro, que al otro lado del infinito permanecerá esculpido hasta la próxima noche de lluvia.

Visité en el oasis de Siwa al oráculo de Ammon-Ra. Como sabes, Uxa, la consulta se hace por escrito. Se deposita en el santuario y, por el mismo procedimiento se recibe contestación. Y esta fue: “Yo ordené que tu nombre fuera Beslit – Seri. Yo extingo el fuego, yo borraré tu nombre. Deberás permanecer callado. No eres puro. Te conocemos. No voy a preguntar por el nuevo nombre y personalidad a la cual deseas cambiar. No te será concedido como las cosas que pasan a existir, hasta que no sea como obra de dios.

Mañana parto para la isla de Muluk, donde dicen que los granados no dejan de dar fruto en todo el año.

Si nada se te ha hecho extraño, puedes comprender, que, las tierras luminosas que viste en dirección a occidente, se repiten, en belleza y profundidad espiritual, en oriente.

Los reflejos de la verdad nunca son silencios vacios, ni libres de equívocos, ni de batallas malogradas.

Venga a ti Nut, la gran creadora, ella te purifica. Pura es tu alma.

lunes, agosto 23, 2010

¿QUÉ HA SUCEDIDO EN EL EXTRAÑO TERRITORIO DE BELIT?





¿Qué ha sucedido en el extraño territorio de Belit?


Es un misterio. Tal vez, fuera preciso que el instante, para ser reflejo de algo real y verdadero, debiera formar parte de los relámpagos que duermen en los estratos vidriosos de la fantasía.


Llegar a la verdad por el conocimiento –como dices-, siguiendo teorías y valorando definiciones, es la gran confusión del mendigo, la elección es muy difícil: Pedir limosna o morir.


Está la verdad en:


El silencio del asfalto.


La quietud de los segundos.


El letrero “Prohibido”, caído sobre el borde del tiempo.


Las huellas del pecado.


El desconsuelo del poeta que llora sobre la imagen proscrita.


El oxido de los años.


La dudosa idea del regreso al Paraíso.


El calor de los cuerpos en el vertedero de la indiferencia.


El frio de algunos besos.


El origen de las voces de amor que se repiten en los barrancos del olvido.


La foto de la princesa carente de ternura.


O, en aquella lágrima muerta en el minuto feliz.


Atho, no es un sueño que Belit no ha conseguido atrapar. Atho, es un impulso solitario, corteza de un lodo triste, corazón de frases rotas. No intenta ocupar el sitio de los dioses -como escribes. Él, ocupa hace tiempo el “silencio” de los dioses.


Los caminos invisibles del tiempo se verán cubiertos con los sarmientos de su vida como: Escriba del Faraón, el Cazador de Sueños, el Señor de Barbutania, y … otros, tal vez.


¿No tiene incógnitas tu camino? Peregrinos, arte, paisajes…


Toma sobre tus manos de bellos juncos anudadas: El misterio de la vida. La fantasía de un tiempo de amor que, impulsando tu alma al recuerdo, active el deseo de navegar hasta la Verdad Eterna.


Atho cuenta sus historias al viento como un niño cuenta con sus dedos el eterno rumor de los mares.


viernes, junio 18, 2010

EL NOMBRE DE BELIT-SERI


Uxa:
Ha llegado el momento de que conozcas la personalidad de Belit-Seri.
Ella es la esposa del dios de los nómadas, Amurru, llamado así por los amorreos hasta que, tras la conquista de Babilonia, lo elevaron a dios nacional bajo el nombre de Marduk.
Belit-Seri, diosa del Desierto, es la Escriba que asesora a la diosa del Inframundo, Ereshkigal. Pues, lleva los registros de todas las actividades de los humanos, y facilita el juicio de las almas en el momento de buscar su sitio en el otro mundo.
Seshat, esposa de Thot, es su amiga. Como ella, anota los nombres de los reyes sobre las hojas del árbol divino.
Cuando, como tú sabes, terminé mis estudios de Escriba en la escuela de Imhotep, el constructor de Sakkara, fui escriba de archivos, registrador de la recaudación de impuestos del faraón, pero, mi gran punto culminante fue cuando me dediqué a acompañar las salidas de las expediciones.
Con el fin de que el nombre de Belit-Seri no cayera en el olvido, por encargo del Thot, Escriba de los dioses, Registrador de los actos divinos, tomé el nombre de la diosa, el conocido por ti.
Conoces que, los jeroglíficos, son palabra de dios, y provistos de carga mágica, dotados de vida, puesto que el acto de escribir es: “hace ser lo que no es”, los jeroglíficos que ideé, me convirtieron en Atho, Cazador de Sueños, que, cuando permanecí entre los jázaros aprendí en sus libros sagrados a vivir en los sueños de dioses y humanos. Elegí los de Belit-Seri, la gran fedataria de los comportamientos de la humanidad, que tanto tiempo llevé, por designio celestial, su nombre. Y así pude trasladarme de un tiempo a otro, de una dimensión a otra.
Pude conocerte Uxa, mi bella princesa del Nilo. Y verte, pues, el pensamiento es una forma de visión.
Conseguí hablar el ge’ez, idioma utilizado en los ritos religiosos de los cristianos ortodoxos de Etiopía, cuando fui en busca del Arca de la Alianza. Subí al monte donde lloró Adán, a recoger piedras preciosas en las que se convirtieron sus lágrimas, y sentí las picaduras de las sanguijuelas que las guardaban. Escuché las palabras de Horacio: “Nunca debe perderse la esperanza”. Y las de Séneca: ¿Por qué correr delante de la pena y perder la vida antes de morir?
Vi como la madre de Sargón, lo puso en una cesta de mimbre calafateada con betún y pez, para abandonarlo al río Éufrates. Contemplé como los parabolanos arrancaron de su carruaje a Hipatia, la dejaron desnuda, descuartizaron su cuerpo y le tasajearon la piel y las carnes con conchas. Fui testigo cuando las sirenas dejaron de ser mujeres-aves para convertirse en seres acuáticos al ser derrotadas por el canto de las Musas.

Te escribo desde tierras de la India. Ayer me encontré con una “kaftar”, son mujeres yoguis. Le debí parecer un infiel musulmán por mi atuendo almalafa, en este momento en guerra con ellos y, me fulminó con su mirada, arrebatándome el corazón de Belit-Seri. Héteme aquí convertido en su totalidad en Atho de Jazaria, Cazador de Sueños.
Ya no tengo dudas que sean malas consejeras. Ya no existen finales de caminos con incógnitas. Como decía Heidegger: “El hombre es un ser temporal contingente lanzado entre dos nadas”. Parece una certeza.
¿Conoces la Verdad por haber llegado al Pórtico de la Gloria? ¡Dímela!

Te trascribo un poema de Rumi:
La brisa de la mañana guarda secretos para ti.
No te vayas a dormir.
Debes pedir lo que realmente quieres.
No te vayas a dormir.
La gente va y viene a través del umbral.
Donde los mundos se tocan.
No te vayas a dormir.

Los sufís, retratan el alma como:
Un pájaro indefenso en busca del nido.
Una tierna flor que espera la brisa de la primavera.
Un pez en busca del océano.
Bueno, debo emprender la marcha por la costa de Malabar. Espero que las palabras de Santiago te lleven al conocimiento y te libre de las dudas. Tómate tu tiempo.
ATHO DE JAZARIA

viernes, mayo 28, 2010

CAMINO A DELHI


Ha llegado el “ulaq”, que se sirve de los caballos de los sultanes, con relevos cada cuatro millas, para llevar el correo y las noticias a los confines del reino. Me ha entregado tus últimos tres pergaminos. Los he leído al pié de una de las abundantes higueras que jalonan los caminos de la India.
Sí, la leyenda de Belit sigue existiendo. Va por delante del Escriba. Feliz tú, Uxa, que puedes sentir en tu piel el aire y la luz, en el camino de Santiago, y pisar el rocío del alba. Tus escritos son una ventana al infinito. Sin arena del desierto que oculte los sentimientos. Tus palabras son gotas de agua de una fuente azul que purifica al lector.
Es tímida la esperanza, el ansia de conocer el nombre secreto del Escriba. Este deseo necesita un puente, y cruzarlo, cruzarlo sin miedo. Hay que soñar hasta perder la razón. Somos una leyenda.
Muchos amores son una forma de gnosis. Otros, algo que no existe, que nunca existirá. Unos y otros se sacrifican antes de coger apariencia. Por qué esperar el encuentro. Hasta el Destino, que es inmortal, llora la imposibilidad de preparar una cita intima.
Voy camino de Delhi capital de la India. Lejos quedan las encinas de mi tierra Barbitanya, la hermosa capital de la Marca superior de Al-Ándalus. No puedo escuchar el susurro de sus hojas. Ellas hubieran podido desentrañar mi destino. También, la flor de loto, la hermosa esposa del Nilo, se aleja en la distancia, pero no en el recuerdo. El misterio que me interesa es, la India.
Te escribo desde Delhi.
La ciudad está rodeada de una poderosa muralla con muchas torres y puertas. Los cementerios, cerca de las entradas, están adornados con nardos y otras numerosas clases de flores.
Todo está escrito desde que Pelasgos surgió del suelo de la Arcadia. Desde que Hermes llevó el alfabeto de Grecia a nuestra tierra, Egipto.
Sobre la luz que refleja la gran laguna Sams ad-Din a las afueras, veo mi rostro, mi cabellera ha sido impregnada con aceite de sésamo y lavada con arcilla. Dicen las gentes del lugar, que los alisa y los hace crecer.
Unas aves, por encima, mienten al viento. En la lejanía las nubes cubren el pecado de la tarde. Todo se acumula junto a mí. Los años, la incertidumbre y la distancia que me separa de los sueños. La bolsa de monedas yace floja, muy floja de dirhams.
Los libros de filosofía no me han dado en el clavo. ¡Ah! Los de historia me causan dudas. Historias de independencia, liberación, soberanía… De qué independencia, pues yo sigo esclavo, sí, esclavo de la patria, de la religión, del dinero, de las mentiras de estas tribus… Claro, el raro soy yo. Seguramente estoy en el final, bueno en la recta final. No quiero hacer balance de mi vida, sería peor. Además, a lo que estoy, tengo que ir a recorrer la India.
Ahora estoy solo, yo no sé si esto es bueno o malo, pero no me gusta, claro, que tampoco me convencen los compañeros turcos que me acompañan. Solo beben vino, vino, otro vino, y luego… igual da.
De todas maneras, pido a Dios perdón, pero dudo mucho de las religiones que estoy conociendo desde que partí de Alejandría. De sus sacerdotes, bueno, de algunos. Pienso que algo debe de existir. Y… si no existe, mejor.
Voy a comer una papilla de granos de samaj cocidos con leche de búfala. No me conviene, pero, ¿qué es lo que me conviene?, no comer, no beber, no…, entonces para que estoy aquí. Aquí, en este mundo. ¿Pero… existe otro mundo?
No consigo obtener plena satisfacción de mis aventuras. Claro, yo sé que no soy buen explorador, pero, si no voy en busca del conocimiento de nuevas tierras, qué hago.
Solo queda dos días de luna llena para la cita con los caravaneros… ¿Qué hago? Me acuesto sobre las alfombras de la zagüía del jeque Abuisaq, donde pernocto desde hace quince días o me voy a dar una vuelta a ver si se me pasa el sopor de la comida y el vino.
Me fui a la zagüía. Me ofrecieron unas mujeres cautivas. Comprarlas aquí está al alcance del más pobre. Las rechacé dada su extrema suciedad. Me quedé ayer sin salir. Celebraban la fiesta de la ruptura del ayuno. No quiero correr el riesgo de que me reconozcan como infiel.
He entregado al jefe de una caravana con destino al templo de Ipet-Sut, la ciudad-templo donde creo que debes residir en este tiempo, junto al hermano de tu padre, sacerdote de Ra en Heliópolis.
Que Dhata y Vidhata, trencen, hermosa y feliz, la cuerda de tu Destino.

jueves, febrero 11, 2010

EN EL SILENCIO DE ESTE OASIS


Cuando fui en busca del Arca de la Alianza a Etiopía, siguiendo lo escrito en el Kebra Negast:”Los emigrantes judíos que llegaron a Etiopía fueron los primogénitos de los ancianos de Israel en el séquito de Menelik, acompañando a la sagrada Arca de la Alianza, que había robado del Templo”, un sacerdote de los falashas en el sitio sagrado de Tana Kirkos, me dijo: Debes saber que, hemos brotado a modo de las plantas, todos podremos encontrarnos cuando nuestras raíces, muertas, nos liberen.
En busca de los deseos, nuestros corazones vuelan libres. Que la mirada del recuerdo, envuelta en el sari rojo de la pasión, te alumbre en la negrura del olvido.
Las hojas de betel que estoy masticando, regalo del sultán de esta ciudad llamada Zafar, además de perfumar el aliento, producen alegría, me integran directamente en la vida divina. Pienso que es un crimen quemar mi vida de aventurero.
El silencio de este oasis, la quietud de los segundos, los cocoteros que dan sombra en el borde del desierto, las huellas de los pecados, el óxido de los años, la apretada idea del regreso, el calor de los cuerpos en el vertedero del olvido, la caricia de los besos, el origen de las voces que se repiten, todo es, Uxa, ternura desnuda, lágrimas muertas, luna llena de un minuto feliz.
En un navío recién llegado al puerto, procedente de la India, han viajado tus pergaminos, me han sido entregados por el kirani, el que lleva el diario de a bordo.
Mientras leía tus signos, imagino tu vestimenta adornada con los “speculae” que acreditan como peregrina y certifican tu paso por esos lugares mágicos donde se encuentra la Virgen, reliquias, y Santos.
Salvoconducto especial del rey de Aragón, en especial el de los del Monasterio de San Juan de la Peña, San Vicente de Roda, el Pueyo de Barbastro, Ángeles de Torreciudad, de Huesca.
En casi todos los hospitales del Altoaragon, órdenes militares, religiosas o monásticas, todo peregrino puede estar en ellos, que así lo dispuso el rey Jaime I, de uno a tres días, sin pago alguno, mostrando las speculae recibidas en su camino.
No me dejo llevar por emociones negativas, donde nace el sol, se yergue sobre mis fantasías de viaje, poemas que me acompañan. Ahora las musas callan. Mi sinceridad literaria teme engañar. Mi bosque, santuario de un tiempo de sueños imposibles, acoge entre sus ramas, un verde de esperanza. Ni relatos, ni poemas, ni prosa poética, nada. Solo Rosa de Alejandría que alivia mi piel seca, sin inspiración. ¿Cuándo el incienso de la resurrección? ¿Dónde el perro Argo que reconozca mi verdad oculta?
Las gaviotas cuando el mar oscurece, ríen silencios sobre los acantilados, y en mis labios, un recuerdo. A lo lejos está la imagen en las orillas del Nilo que se agarra libre de lodos. La música de estas palmeras, adormece, las olas de espuma, tratan de borran el verdadero nombre del Escriba, Cazador de Sueños, escrito en la playa, pero no lo alcanzan. Música y olas, cuál de ellas cruzará el océano para desentrañar el secreto. Alguien tratará de leer el nombre en vano. Sobre la arena, los golpes de escritura son pasos invisibles, caprichosos. El mar, la playa, el azul, las olas, dejan desasistida la esperanza.
Uxa, en alguna senda libre de algún valle, tal vez en invierno, encontraré una historia… y me quedaré. Mi amor es hoy, libertador del pasado. Allí, donde habiten caricias como latidos de flor, viviré en los límites de sus pétalos. Y me quedaré atrapado en la luz de la Vieja Luna.
BELIT-SERI

viernes, enero 22, 2010

PENSAMIENTOS EN UNA MADRAZA DE SHIRAZ


Estamos hospedados en la casa de un cadi de Shiraz, familia de Ibn Battuta. La luna barre sombras de los rincones. En este momento nadie en los zocos, nadie en las calles; en las fachadas silencio.
He recibido tu correo. No lo mencionas, pero, te recomiendo que compres un jacinto-piedra, jacinto de Compostela, trasmite mucha energía, esa energía ayuda a caminar con mucha fuerza, y es, un elemento de protección.
Las palmeras que veo desde la ventana me recuerdan las orillas de nuestro Nilo. Pedazos de luna desaparecen llenos de viento del desierto. El paisaje regresa de la bruma. El sol es su amigo.
La melancolía no tiene arcoíris. Las nostalgias son reliquias al céfiro. No es fácil revivir un amor.
¿Es la tristeza virtuosa? No lo sé. Pero, el hastío es obsceno.
La pasión amorosa no tiene rostro, solo muecas. Los sueños se esfuman. El mayor número de amores que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida son estribillos, son cromos repetidos. Son dientes de poemas desconocidos.
Los besos, a veces, flotan ridículos. Son sombras que musitan silencios que no saben liberar nuestro destino fatal. Deberíamos olvidar caricias de amores corrompidos. Ahora, busco horas de soledad entre versos que tiritan.Nos amamos para llenar nuestra vida de júbilo sin pensar que, al final, muchos amores son reliquias de indiferencia. El amor callado, oculto, acaba por desplomarse.Hay que llegar al umbral de la eternidad sin aflicciones.
. Pero nada, como la cigarra en otoño, muero sin recibir limosna de esperanza. Más allá del lóbrego y pedregoso olvido, ni besos, ni versos. Solo en mi tumba, ceniza.
Mañana proseguiré.
Hemos llegado a Takrit y estoy un poco cansado.
He tenido un sueño extraño. Formaba yo parte de la caravana de un sultán, este iba escoltado de numerosos mamelucos. Imanes, almuédanos, acompañaban a las mujeres del sultán. Bellas mujeres, que por aquí llaman “jatun”.
Tuve que librar una terrible batalla contra un enorme león bicéfalo. Solo me atacó a mí. Mientras, unas palmeras daban saltos sincronizados con el aire del desierto.
Surgió una jatun desnuda de un estanque del oasis. Cogidos de la mano nos fuimos hacia una tienda del zoco. Un beduino de barba blanca nos esperaba en un puesto de perlas. Nos explicó que esta allí para llevarnos al Paraíso de los Amores que no tienen Fin. Cuando ya estábamos para partir, los Números que cantan su Canción Exacta y los signos del Zodiaco que destapan el Destino, me vi arrancado de la compañía de la mujer y… desperté. Espero consultar a algún poeta o faquir sobre el significado de este sueño.
Mi amigo Ibn Battuta regresa a Bagdad va al encuentro de los viajeros que van en peregrinación a La Meca.
No sé, no sé hacia dónde dirigir mis pasos, tal vez a India.

BELIT

sábado, diciembre 19, 2009

BELIT pide consejo a su maestro y amigo HATY


Belit-Seri, cuenta que, muchos de sus amores se encuentran atrapados en una telaraña peluda sin horas, sin luna, sin estrellas. Se dirige al templo a visitar a su maestro, el Escriba Haty, para ver si puede ayudarle en el”Isefet” –desorden de su alma.
-Que Isis te libre del mal, Haty. Tú iluminas las Dos Tierras del Nilo por medio de tu sabiduría.
-¡Ah, Belit, el de los bellos viajes! Kemet, tu querido Egipto, te recuerda. ¿Qué os trae a mi lado?
-Necesito Hetep, -paz, serenidad, conformidad, plenitud, calma- para mi espíritu. Urge que proporciones la fórmula para rasgar el prodigio que me oscurece el alma.
-Para conjurar el sortilegio debes dirigirte al dios del País de las Palabras. Escribe frases. Los jeroglíficos alegran el corazón de los dioses. Y si aciertas, espantarás las tarántulas peludas. Resurgirás, como el sol bajo la forma del escarabajo alado Jefer, a nuevos amores. Mas, no debes revelar tu verdadero nombre, está escrito en las lágrimas de los dioses y, solo cuando tu potencia creadora dibuje el símbolo de la alegría de vivir, podrás colgarlo de las ramas de los sicomoros.
-Gracias Haty, que el agua fresca de Amón-Ra, te dote de vida.
Y marchó con el silencio de la noche a la tierra de Ajet, la región de la Luz.
Cuando regresó, portando su equipo de escritura –estuche con los cálamos, recipiente para el agua de diluir los panes de tinta roja y negra y paleta de madera con dos orificios- le presentó a Haty, Primer Escriba, un pequeño pergamino.
- ¿Qué has escrito?
“¡Qué terrible el cielo azul! con su traje a tiras de infierno rojo”
-Esta frase no vale. No debes emplear epítetos evidentes.
“La luna hería la oscuridad”
-Esta prosopopeya, no está mal. Sigamos:
“Los dogmas son pigmentos, máscaras que ocultan enigmas que arañan el alma”.
-¿Qué le parece mi amigo, señor Dador de Consejos?
-Bueno, el fonema “gm” da sonido a la frase. A ver, sigamos:
“Saluda, sonríe, canta, ama y no cabalgues sobre la tristeza”
-El polisíndeton le gusta mucho a los dioses que se visten de sabiduría. La única conjunción que les fascina es la que hay entre la Divinidad de RA y nosotros seguidores de los preceptos del Faraón. No tengas codicia, es el sufrimiento doloroso de un desesperanzado. Es un morral que contiene todo lo abominable.
-Gracias. Parto mañana para Al-Ubulla, punto de reunión de los mercaderes de de Persia y la India.
Belit-Seri, había conjurado el hechizo. Los dioses le quieren. Y pensó de nuevo en Uxa.

viernes, diciembre 04, 2009

ALBERCA DE JULAYS



¿Cuál es la diferencia entre musulmanes y cristianos, virtuosos y culpables? Ante su puerta, todos somos buscadores y Él, el buscado. HAKIM SANAI
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Sí, así es Damasco, como tú lo describes. Me alegra que conozcas las aventuras de Ibn Batütta, el de Tánger. Pierde cuidado, no tenemos intención del viaje -de rihla- como dice mi amigo I.B., hacia al-Ándalus, por ahora. Sabemos que esa tierra está sometida a la presión constante de los cristianos por un lado, de los corsarios por el mar, y por la Peste Negra. Peste catastrófica también por estas tierras.
La hemos conocido. Tan solo en Damasco han muerto unos dos mil por día. Peor en El Cairo, hemos sabido que en un solo día murieron ochenta mil.
Ha quince días, los judíos con su Torá, los cristianos con su Evangelio, la mayoría de damascenos con el Corán, acudieron a la “Mezquita de los pies” a dar gracias por el fin de la pestes. Yo me acerqué a la puerta oriental de Damasco a un canal blanco donde, según una tradición árabe de El Cairo, ha de descender Jesús.
Los extranjeros somos acogidos con trato amable, no hieren la dignidad del hombre. Mientras visitaba en el monte Qasiyun el refugio de Jesús, el Maestro y su Madre, I.B. se ocupaba de alquilar camellos y contratar azacanes para llenar odres de cuero de búfalo, con agua para iniciar la ruta hacia la ciudad donde murió Mahoma. Vamos a iniciar la travesía del desierto. Es muy peligroso, hasta los guías se pierden y el amigo no se cuida del amigo.
Tras beber una jarra de sawiq, traída de Egipto, exquisita bebida hecha con harina de cebada secada al fuego, azúcar y dátiles, hemos iniciado la marcha de la caravana hacia Tayba. Cruzando el desierto, el simún se cernió sobre nosotros, y se empezaba a agotar el agua. Pudimos escapar milagrosamente a ese viento venenoso, a esas nubes de polvo y arena que nos asfixiaba.
Estamos acampados en la Alberca de Julays, llena de palmeras y fuentes. En su inmenso mercado nos hemos comprado ovejas, frutos y otras comidas, gracias a la generosidad del cadí.
Sobre lo que me dices: Los sueños no pueden pasar a ser parte del silencio, son gritos que claman al recuerdo. Bosques de hoja esmeralda y arenas doradas del desierto, escriben y borran nombres de personajes que hacen la voluntad de Ra, oyen sus ecos divinos y, no caen en el olvido, pues en caso contrario el alma desaparecería para siempre.
BELIT SERI

lunes, noviembre 09, 2009

CON EL SILENCIO DEL INVIERNO



Con el silencio del invierno, el amor, vacío de luz, es un barranco hosco que duerme en los brazos del olvido.
¿Cuándo despertará la primavera de piel picante? ¿Cuándo el cielo oscuro se alejará? En su ausencia, la soledad se llena de ese perfume que magnifica la belleza de recordar los momentos pasados en las fiestas en la estación del trigo que brota.
¿Has olvidado aquel momento? Cuando nos sentimos transportados a la región de la luz. Cada caricia de nuestros dedos, provocaba abundancia de pasión. Nos sentimos grandes, como cuando el Faraón se transforma en golondrina para subir al cielo. La última luna se reflejaba en tu piel, sobre el vientre, y el Nilo lloraba de alegría. Yo tenía cuidado de tus besos, antes dulces como el fruto del algarrobo, en ese momento, eran amargos como el de la genciana. Mi marcha de Alejandría era eminente. Tu espíritu dejó de ser feliz, dejó de ser verde vigoroso como el papiro, pues, no te di a conocer mi nombre. No debo hacerlo, el nombre que me dio el sacerdote del templo de Ra, solo puedo revelarlo si llego a conseguir ser digno.
Te dejé dormida bajo el sicomoro entre flores de loto. ¡Ojala este recuerdo fuera un hechizo eterno! A veces ocurre, la memoria estalla y, todo es presa de la duda, duda espesa.
Para recordarte guardo caricias en la bodega del tiempo: esa lenta forma de quitarte las prendas; tus manos ocultando parte de tu desnudez; ese laberinto de curvas, barco a la deriva mis manos, en aquel mar de carne trémula.
He recibido tus dos pergaminos en la ciudad de Tebas. Estoy con Djehuty, escriba real de nuestra Hatshepsut, ayudándole a pintar y escribir en su cámara mortuoria. Tú sabes que, en el camino hacia NUT, “la cielo”, desde GEM “el tierra”, debemos enfrentarnos a numerosos obstáculos. Mi señor se está preparando la tumba con todas las instrucciones, oraciones, presentes y recomendaciones. Todas las paredes y techo son como un libro mágico.
Por mi parte le he instruido sobre varios sortilegios que le permitan convertirse en golondrina, cocodrilo o serpiente, y le ayude a sortear esos escollos. Espero se reconozca mis méritos. Así quedaré en libertad de pronunciar mi nombre. Mi nombre lo grabaré en los pendientes, recién traídos de Nubia, que recibirás como regalo, llegado el caso. Hatshepsut, nuestra hermosa faraona, los luce realzando su divina hermosura.
Que tu corazón sea tan ligero como la pluma de Maat y seas reconocida como justa y tengas acceso a la eternidad.
Belit desde Tebas dispuesto a salir hacia…
ATHO

jueves, mayo 07, 2009

DESDE KEDEM, cerca de BIBLOS

Biblos68 

Amanece. Sirio y Orión se han ausentado empujados por los dedos rosado de la Aurora. Me dispongo a trazar sobre este papiro, la respuesta a tus últimas noticias.

“Tus palabras no me han traído descanso ni alegría” –me dices. Así como el alma de la diosa del cielo es un millón de estrellas, la mía es una vasija llena de jeroglíficos que trato de descifrar. Tú sabes que la pluma de Maat nos pesará en la balanza ante el tribunal divino. Estoy tratando de aligerar mi corazón para ser reconocido como justo y tener acceso a la inmortalidad. Isefet, el pájaro del mal, es el culpable de este desorden en mi vida.

Sí, nuestro Faraón, desde ahora Señor de las Dos Tierras, tardará en regresar. Ya hemos recuperado Abu. Entrado triunfantes en la ciudad sagrada de Lunu. Así mismo, ha caído en nuestro poder Tyaru, la fortaleza mayor del Camino de Horus. Estarán seguras así las comunicaciones de Egipto y el Creciente Fértil. Con el fin de disuadir a los aliados de los hicsos, el Faraón, nos ha ordenado emprender acciones guerreras contra los reinos de Canaán y Kush. Tal vez lleguemos al Éufrates.

Guiado por Tot, “Fuente cegada para el hablador, que mana para el que sabe callar”, uno se siente capaz de redactar las batallas del Faraón. He tenido el honor de recibir, por mis escritos sobre el valor de nuestros guerrero, Tres Moscas de Oro, que guardo como distintivo real. Esta condecoración me permitirá acceder a la ciudad-templo de Ipet Sut, que Ahmosis, desea enriquecerlo de tal manera que, sin duda alguna, hará olvidar al sacerdocio de Ra, en Lunu.

En tu visita a la Escuela de Escribas en Mut, no es posible descubrir mi nombre. Mis antepasados eran hicsos, de la familia de Sakar-har. Cuando el Maestro descubrió mi origen, ordenó borrar mi nombre. Antes de salir, conseguí llevar conmigo un escarabeo con mi nombre de Escriba de Honor, junto al nombre de Apofis. Fue mi salvoconducto para llegar a Tebas y pedir ayuda a los escribas-sacerdotes de Amón, dios principal.

Seqenena-Toa, me nombró Escriba Público a su servicio, y cobrador de impuestos. Por todos estos favores me debo entregarme a su mandato.

Sí, Uxa, el nombre es uno de los elementos primordiales del hombre –me dices. Tu sabes que dar el nombre para un egipcio, es un acto muy importante. El mío me fue dado por mi madre, no por un sacerdote. Solo puedo darlo a conocer, si consigo dotarlo de tal energía, que mi naturaleza sea considerada ejemplar entre los iniciados en los misterios de Isis.

Shai, Señor del Destino, te hará saber mi nombre, esa palabra que, te anticipo, es un nudo mágico, quien la pronuncie anudará lo más disperso, lo más lejano, lo más deseado. Solo la maga Isis podrá deshacerlo.

BELIT-SERI

martes, enero 13, 2009

SU MIRADA ES TRISTE COMO LA DE BETSABÉ


Ese amor es una realidad íntima.
Hace dos veranos, un día, se fue paseando a las orillas del río y vio el Nilo tranquilo. Tuvo la impresión de que BELIT llegaría con el alba.
Algo apartados, los juncos brillantes, parecían contrariados por no recibir las caricias de las aguas.
Siempre dudaba de las profecías sacerdotales del Templo de Isis, allí donde se guardan las estrellas que nunca menguan, fueran portadoras de aciertos. Le habían predicho que volvería en los días Epagómenos, los cinco días que se celebran el nacimiento de los dioses. Estaba en el quinto, se conmemora el nacimiento de Neftis, pero el Escriba no acude a certificar la profecía.
Bajo sus pies descalzos la arena guardaba los secretos de las noches pasadas junto a Belit. Sobre todo, estaba segura, que siempre que le cuenta historias de amor a la brisa, ella, cuando levanta los granos de arena y los lanza contra la Vieja Luna, los recibe allá lejos, allá donde las acacias vigilan la magia del sueño, el Escriba sin Nombre.
Una golondrina trazaba con su vuelo los primeros versos de un poema amor y engaño. Ella, que escuchaba el eco del pensamiento, de su pensamiento que vislumbraba el posible encuentro, ve en sus alas que se movían al compás de los latidos de su corazón, el anuncio de su llegada.
El hechizo de la luz del momento espantaba las sombras que cubrían las Dos Tierras, y recordando las palabras del héroe sumerio Gilgamesh: “Quien tenga casa, ¡a su casa! “, ella recitaba: Quién tenga amores, ¡a su amor! Oración confusa que oculta su decisión sobre si seguir esperando la llegada del Cazador de sueños.
Han pasado dos años. Así como la Esfinge vigila el horizonte desde tiempo inmemorial y no se cansa, Uxa sí. Si con la llegada de las crecidas del Padre Nilo no llega Belit-Seri, se dedicará a componer música, pintar o escribir poemas, que es como vivir la vida.
Belit no puede regresar a Egipto, se encuentra prisionero de los dogones. Él ha ido en busca de los nommos que le han dicho regresarán el día del pez. Pero, cuando apareció la “estrella de la décima luna”, lo encerraron. No quieren que el Extranjero de cabello blanco, contacte con los seres del “arca” de Siro, que enseñaron a los egipcios la construcción de las Pirámides.

ATHO

jueves, julio 24, 2008

ANTES DE PARTIR DE MAALULA HACIA LO DESCONOCIDO

No es como tú me escribes: no es que, me sienta más atraído por el destino indeciso de los dioses, que por las promesas que te hice.

Sí, recuerdo mis palabras en la casa de tu padre. Osiris, príncipe de la eternidad, las tiene gravadas en el muro de la Eternidad; declaré la verdad ante la mano de Neb-er-ter; mi promesa no es imagen en charcos de agua que la devuelva manchada con barro de la mentira.

Sí, allí nos esperan relatos, con la tristeza que venía en algunos momentos; las raíces de nuestras letras, sobre la tenue oscuridad de los barrancos. ¿Dónde la verdad? Ella siempre está en torno al busto de la fantasía. ¿Dónde nuestros sueños? La tempestad y la luz nos hacen olvidar el secreto. ¿Dónde la poesía? Se ha consumido casi en su totalidad para silenciar al canto de las ninfas.

En estos, y en esos valles del hermoso Nilo, cansado, y zarandeados por los vientos del destino, soy empujado por fuerzas de una libertad condenadas por los dioses.

Aquella tarde cuando cerrabas tus ojos; en tus labios, que era el lado más caliente de tu cara, deposité el beso de despedida y la promesa de acudir a la cita en la tierra de nuestros mayores.

Las nubes oscurecen la ciudad de Maalula y la tierra se levanta a los lejos con montañas preñadas de luz por una Vieja Luna. Un gorrión sacude la cabeza tras posarse a poca distancia de mí, recogiendo las migajas que he dejado caer de una hogaza de pan de cebada blanca. Pienso, que ahora llevamos aferrados al recuerdo, sin posibilidad de consuelo, las caricias del último día.

Te veo sentada en las escalinatas de acceso al templo de Net, -gran diseñadora de la vida-, cansada de buscar amores perdidos. Unos cuervos se posan entre las ramas de un hermoso sicomoro donde apoyas tu espalda desnuda. ¡Qué muralla de tristeza! Lágrimas que juegan con el espejo de tus mejillas. Quieras o no quieras, el recuerdo de un amor lejano es un gusano de luz que ciega.

Que este primer mes del verano dedicado al dios Pachón, te colme de salud y prosperidad, magnifique tu belleza y no permita que se llene tu corazón con la tristeza de la distancia.

BELIT SERI