viernes, noviembre 04, 2011

BELIT REGRESA





Prometeo incendió la médula de mi silencio, con el fuego robado a los dioses y, de sus cenizas, está naciendo la ilusión por narrar otra vez las aventuras del Escriba Belit.

KA, esa fuerza generadora de vida y vitalidad, ha vuelto a Belit. El aprendió en “La Casa de la Vida”, que la escritura convierte en inmutable lo escrito. Sus rasgos y maneras de comportarse, las ha recuperado, sigue siendo la misma persona.

Se encuentra en Estambul. En la terraza del café, la lluvia suave, sobre el toldo entona su canción de otoño. La Vieja Luna se está ocultando en la caverna donde duermen el viento de los bosques y los dioses guardan sus secretos.

A su lado una hermosa mujer.

Me alegra permanecer callado –piensa él- ¿Un amor tan raro no era una pesadilla? Tal vez no debía de haber comenzado nunca.

Se habían querido inventando gestos, carantoñas desconocidas.

Ella, solo silencio del momento, solo ausencia de ilusión. Creo, –piensa- que debo desaparecer de su vida. Convertirme en un fantasma de su pasado.

La noche inicia una pausa estremecida por el rojo vidrioso del atardecer, atropellado por la cortina de lluvia.

Se levantaron sin decirse palabra. Ella, alzó la mirada al cielo y suspiró bajo el paraguas. Por fin, el problema de su relación estaba solucionado.

A través de las lágrimas que caían y morían en sus labios, comenzó vislumbrar la verdad. Los profundos silencios de las últimas noches de amor, delataban la inutilidad de seguir con la aventura. Embustes de taberna eran sus historias de amor. Mezcla de verdad y mentiras. Buscando la felicidad en los relatos que sitúan la acción en la calles de Paris, de Estambul, en las montañas de los Pirineos, en Alejandría, en los mares del Sur, donde no ha estado nunca. Sus pensamientos, eran un modo de tapar su amor por otra, resplandecían entre las palabras que me dirigía.

Su figura es perdió entrando en el Gran Bazar.

La luz de su pensamiento volvía sobre Belit por el camino que atraviesa la oscuridad moribunda de la nostalgia y, razonaba para sí: Desde siempre, los amores viven de pié ante mí, pero, para animarlos trato de desordenarlos. Es muy difícil amar a las mujeres que nunca han pecado. Se defienden siempre del viento que trata de acariciar sus pechos. Prefieren el beso de la oscuridad sobre sus pubis inertes. Expresiones de caridad, no de amor. Le amé de todas las maneras, no sé si ella se enteró. No supe ser capaz de más. Ella seguirá en mi memoria, clara, destartalada, pero clara. Tengo la impresión de no haber sabido amar. Los grandes amores ¿no han sido sobre todo grandes protagonistas de lo prohibido? ¡Hay algo hipnótico en la infidelidad!

Uxa, Belit solo tiene un rumbo. Sendas desgastadas. Los cañaverales que crecen en las orillas, recogen de la lluvia, gotas que brillan tratando de descubrir la senda de su destino.

Belit seguirá por las tierras de Juncos del Alto Egipto y por la tierra de papiros del Bajo Egipto, en busca de aventuras.

ATHO



viernes, julio 29, 2011

DESDE IABET (Oriente-Este del Nilo)


Bajo un cielo azul, caminante como sombrajo de luna, me encuentro huido, una tristeza en construcción me abraza. Como hiedra que brota de una noche de olvido, no puedo recordar la felicidad perdida.
Alejandría, lejano horizonte, largo camino de un destino que, como el Nilo desgarra el desierto, desgarra mi alma el largo tiempo sin poder volver a Kemet y abrazar a la princesa UXA.
¿Es mi cuerpo o un golem? Yo no soy ese que veo en las aguas tranquilas de este lago donde la diosa-dragón Tiamet colmó de lágrimas y nacieron las fuentes del Tigris y el Éufrates.
Un vendaval de arena oculta la vieja luna. Silentes pasos de brisa se desvanecen en la niebla.
¿Mirar hacia delante, mirar…? ¿Cómo? y, ¡si no existiera para mí el día siguiente!
El recuerdo de tu visión es un regalo del destino. Como la mirada de la Esfinge, es el símbolo del enigma de la existencia humana.
Derrota cruel.
Todos los amores, a lo largo de la vida, les gusta quedarse con el sueño imposible.
Este valle de Mesopotamia aquieta mis pensamientos. No hay sombras en los montes. Ni temblor en las hojas de los árboles. El viento murió lejos, entre olivos de Al-Ándalus. Mi recuerdo es tu sonrisa. Lloro tu ausencia. Soy esclavo de un tiempo de flores de loto. No me canso de huir. La confusión me sumerge en el vacío, en la incapacidad de amar. Parece un viaje al fin de la realidad.
Espero que Eolo me haga entrega de un odre que contenga los vientos contrarios a mi destino.
Que la tierra de juncos del Alto Egipto, como la tierra de papiros, del Bajo Egipto de acojan con el amor, salud y fuerza de Necher-Nefer, dios perfecto.
BELIT

viernes, abril 01, 2011

PLANTÉ MORAS





No me debí explicar bien. El sueño de Tahrir, quiero decir: Que su sueño es el sueño de la libertad.

“El aleteo de mariposa”: El aleteo fue el joven tunecino Mohamed Buazizi. Y la tormenta que provocó, lleno de rabia, provocó los hechos acaecidos en los regímenes árabes. Sus llamas esparcieron más luz, más luces de dignidad y libertad.

Cuando te escribí: El viento del desierto me lleva lejos de mi Ítaca, me refiero, que trato de encontrarme, aceptarme y vivir en paz conmigo mismo. Trataré de, como dijo W.E, Henley: Ser el amo de mi destino.

No te he contado que, ha mucho tiempo viví una época con los garamantes, agricultores sedentarios que poseía carros tirados por caballos en sus batallas, cerca de la frontera con Egipto, en un oasis rodeado de un gran desierto, entre las dunas de Ubari y la meseta de Messak. Fui con la misión de comerciar con sal y fieras con destino al Faraón. Las legiones romanas no fueron capaces de vencerlos y ni conquistar parte de sus tierras.

Por ello, pienso que la guerra puede ser terrible.

“La compresión del otro es fundamental para la paz. Y esta viene del diálogo, primero cultura y luego justicia” Lois d muras.

Debemos rogar que la guerra sea corta. Que podamos llegar todos a nuestra Ítaca. Encontrarnos, aceptarnos y vivir todos en paz.

¿Qué va a pasar ahora? me preguntas. Los pasos de las guerras se hunden profundos en los caminos, dejando destrucción y odio. La venganza de los dioses, sombras que quiebran la luz y destruye el paisaje. El azul se repite sobre una tierra desnuda, quemada. El paraíso prometido por la divinidad, sin la frondosidad de los bosques, se agarra al silencio de la tierra sin alma.

Uxa, me voy en busca de la mesa de 365 patas, de esmeralda verde pálida, Mesa de Salomón. Ya te contaré. Mas no confío en tener existo. La noticia de su situación me lo ha confesado una bella beduina. Su mirada surgía transparente de la caverna oscura de sus ojos, cuando me hablaba del oro, plata y perlas que adornan la Mesa. No se… al mismo tiempo, su risa se hacía relámpago, ¿ambición o lujuria?

No espero hacerme rico, solo espero que sea un hermoso viaje de aventuras. Como despedida te recuerdo la lectura de uno de los pergaminos que estudiamos en Tebas: “Planté moras y árboles de incienso en tu jardín, nunca se les vio secarse”.

BELIT.

domingo, marzo 13, 2011

DHATA Y VIDHATA, trenzan la cuerda del destino.


El Nilo, rio de fortuna, rio de luna, rio de amor tranquilo, acaricia el valle. Rio guerrero, rio que propaga susurros, que refleja cielos azules, rio que ama las riberas, a las flores de loto, un rio que ama su destino
Ahora llora por la umbría arqueada que cubre el paisaje de la plaza de Tahrir, y enlaza el pasado al presente. Su historia ha hecho posible el grito de libertad. Ahora, espera. Pero no están solos.
Cuenta Naguib Mahfuz:
“Le pregunté al sheij Abad Rabbih al-Taih:
-¿Cuándo se arreglará la situación del país?
A lo que respondió:
-Cuando su gente crea que el resultado de la cobardía es peor que el de integridad”.
Así que, Uxa, no estés preocupada, todo se arreglará. El sueño se ha materializado en la plaza de Tahrir. Y ha provocado el “efecto mariposa”.
Sí, me duele, no poder negar a los hados su sentencia. Pero, el viento del destino me lleva lejos de mi Ítaca.
Sí, conozco, pero poco, esas tierras al occidente del Nilo. La hija de nuestro rey Epafos y su esposa Menfis, hija del dios-rio Nilo, Libia, dio nombre a ese territorio de Cirenaica.
Uxa, dices: el futuro es hoy imprevisible. ¿Cuándo no ha sido inesperado, azaroso o impensado? Los dioses conocen el resultado de tanta tragedia. Los crujidos de sus pasos entre los humanos, crujen. Tan solo, cuando en sus fiestas, comen semillas de loto, olvidan la miseria humana.
Te recuerdo que Eurínome, surgió desnuda del Caos. Danzó para encontrar apoyo para sus pies y surgió la Tierra. Esperemos que de este caos emerja una nueva Eurínome que encuentre apoyo en una tierra de paz.
BELIT

lunes, febrero 14, 2011

EL VALLE CALLA


El valle calla, cristalino, irisado… lo desatiendo. Me dispongo a leer tus noticias. El silencio que duerme bajo la arboleda se introduce por la ventana. Despierta mis recuerdos.
¿Por qué el sosiego del Monte Sagrado me hizo recordar el pasado de nuestro querido Egipto? Ahora de camino a Egipto, en esta isla de Chipre, en medio de un mar tranquilo, parece brotas vigorosa la imagen de mis pasos cubiertos de hojas ocres que ocultan la dirección de mi destino. Fui un cobarde cuando abandoné las orillas del Nilo a cambio de ir al encuentro de nuevas tierras y remotos pueblos más allá del horizonte dominado por el Faraón. Fui un cobarde sin rostro. El amor y la hermosura están allí donde se le deja estar. Ahora, inquieto, como un guijarro que arrastra el rio bravo, la llamada de la plaza Tahrir, resuena en mi corazón. Rezaré a Ra cuando se eleve para que me libere de las faltas que habitan en mí.
Uxa, tu recordarás que, en tiempo de la fascinante Nefertiti, gran esposa real, existió una amenaza de guerra civil porque su esposo, el Faraón Hereje, que hizo caer de su pedestal a todos los dioses, para pasar a un solo dios. Al Dios-Sol, Atón. Un familiar próximo a ella, tal vez, quiero recordar, de la reina madre Tiy, les dijo: “Deberíamos revisar nuestras posiciones. No podemos dejar que Egipto se queme hasta convertirse en cenizas”. Y se arregló.
No temas, todo acabará bien, esto que sucede en Egipto, es un “drama” pero en sentido griego: lucha del hombre contra el destino.
Ahora, la tarde se dobla sobre las lomas gastadas de los montes más altos.
Que la escofina del destino perfile la madera de nuestra existencia hasta conseguir la imagen que deseamos. Creo que la vida en nosotros es el sueño de alguien.
BELIT

jueves, enero 13, 2011

ULTIMA NOCHE EN EL MONTE SAGRADO


Dices, dioses y gigantes, a ninguno de ellos podré arrebatarles sus secretos. Sobre esta gran piedra que el gigante Athos lanzó contra Poseidón durante la batalla de los dioses, trataré de mitigar las dudas. Recuperar memorias y olvidos.
Espero una señal de la aniquilación de mis incertidumbres, como la hoguera que ardió en la cumbre de este monte, formando cadena de fuego que trasmitió a Mecenas la noticia de la caída de Troya.
He desayunado un vaso de agua fresca, licor de anís y un café a la turca. El abad del monasterio más humilde me ha recomendado buscar un encuentro con Dios, en la oración y la liturgia.
Cuando se han enterado de que soy aragonés, sus rostros se han ensombrecido. Todavía recuerdan que Roger de Flor, que perteneció a la orden del Temple, y luego, mercenario de la Corona de Aragón, arrasó con sus tropas los monasterios. Creo que buenos motivos tienen, pues este personaje fue acusado, además del saqueo, de apoderarse de buena parte del tesoro de San Juan de Arce.
Sí, está prohibida la presencia de hembras de toda especie animal, excepto, las gatas y las gallinas ponedoras. Solo, la Virgen María, navegaba desde Joppa a Chipre, cuando fue arrastrado el navío al monte pagano de Athos. Lo vio tan hermoso que, pidió a su Hijo que fuera su jardín. Desde entonces no está al alcance de mujeres. Ah, Galla Placida, hija del Teodosio el Grande, emperador de Roma y Constantinopla, intentó entrar, pero, un icono de la Virgen le dio la orden: ¡Detente! y se le exigió abandonar la montaña.
Esta noche voy a pernoctar en el Gran Laura. Hay muchos hombres jóvenes venidos de Siria, Egipto y Palestina en busca de la verdad.
Mientras suenan las campanas de los siete sonidos, es muy agradable el respirar este perfume de Oriente, de Bizancio, aromas de ciprés e incienso envuelto en fragancia de cera de abejas. He contemplado los tesoros del monasterio: cofres de oro y plata, zafiros y rubíes que adornan la cintura de la Virgen, la corona de San Basilio, la mano derecha de San Juan Crisóstomo. He escuchado historias de santos mientras he cenado: pan bendecido, sopas y hortalizas, con un buen vino color ámbar.
Cuando entré en la mansión de las sombra, me senté al amparo del gran fresno Idrasil. Unas valkirias me dieron a beber cerveza e hidromiel. Recordaba la famosa Cantiga CIII de Alfonso el Sabio: Un monje paseando por el huerto del convento, en una fuente oye un pajarillo que le embelesa con sus trinos. Vuelve al recinto a la hora de comer –eso cree- y lo encuentra todo cambiado. Había trascurrido más de trescientos años. Así, espero que, mi vuelta al mundo, lejos de este Monte Sagrado, sea todo diferente.
Recuerdo, como decía San Agustín: “El Paraíso está siempre donde hay felicidad”
BELIT

martes, diciembre 28, 2010

DESDE EL MONTE ATHOS

He perseguido la aventura de arrebatar a los gigantes sus secretos. Solo, apoyado en la barandilla del castillo de popa de la nave que me regresaba a Alejandría, lloré al ver tras las pestañas, como se alejaba riendo mi juventud vivida en Egipto. El Mar Egeo estaba tranquilo. Los bosques de castaños del Monte Athos, arañaban nubes que, desgarradas, se dispersaban en el azul.
El sueño de ser un escriba viajero es el jeroglífico que, a pesar de estar esculpido en mi alma, tan profundo como las fuentes del Nilo, empieza a difuminarse ante el acoso del dulce no hacer nada.
Mis pensamientos, como las yeguas de Erictonio, son capaces de correr sobre mi pasado sin pisar las espigas que nacieron en los campos de mis aventuras en busca de la estrella Héspero que me acompañe en los últimos años de mi vida.
Mas, a la vista de Monte Sagrado, ordené que me desembarcaran.
-Acércate soñador –me dijo un monje de larga barba.
-He venido a retirarme por una temporada, si me es permitido, en uno de estos veinte monasterios -contesté humildemente.
Me sorprendió:
-Ya se, los escorpiones que llevan la muerte de tus recuerdos, se están escondiendo en el ombligo del desaliento. Me acogió bajo su brazo derecho empujándome por una vereda que ascendía hacia un monasterio colgado inverosilmente en unas rocas que daban al Egeo tranquilo.
-Sí –le confesé- , me siento sumergido en la nada, desnudo. Las noches son largas, no puedo regresar al pasado.
-Quédate. No se puede ver el arcoíris hasta que no cesa la lluvia. El hechizo de las imágenes de Alejandría y del rio Nilo, no debes olvidarlas. Este será tu aposento –me indicó con amabilidad la entrada a una celda monacal- el tiempo que desees permanecer con nosotros.
Desde esta humilde habitación, bien parecida a las estancias de los monasterios que fundaron los primeros cristianos en el desierto de Egipto por el siglo IV, te escribo. Ten por seguro, que no pienso tener temor a poner palabras a mis recuerdos.
Athos fue uno de los gigantes que desafiaron a los dioses griegos. Espero que este monte de su mismo nombre me ayude a derrotar mis dudas existenciales.
Como decía - Mother Theresa-, para mantener una lámpara ardiendo tenemos que seguir poniendo aceite.
BELIT SERI

lunes, noviembre 29, 2010

HEKA KEMET


HEKA KEMET-La magia de Egipto-

En las enseñanzas que un faraón daba a su hijo, el soberano revelaba que la HEKA podía ayudar al ser humano a eludir un destino infausto, es decir, luchar victoriosamente contra la fatalidad. EL ENIGMA DE LA PIEDRA-Christian Jack.

Si, contigo dices, queda el olvido, escucha la caída de las hojas del otoño. Ellas, preguntan posadas sobre la húmeda tierra: Para qué volver sobre los recuerdos. Nadie les contesta. Es duro recordar un pasado en la cumbre, cuando la tierra dibuja sobre el ocre, el final de su vida.
Mis pensamientos se entrecruzan, se amontonan, unos con otros saltan, pero no salen. No puedo, como quisiera, expresarlos con palabras.
Estoy sentado a la sombra de un roble gigantesco, veo norias a lo largo de las orillas de este rio. No conozco su nombre, es tranquilo como las aguas del Nilo en periodo de sequía.
Mas, es una tierra sombría. Pensar, no pienso en nada. Desconfío, estoy quemado, me parece ver encinas, árboles de áloe… tiemblan mis pestañas…
Sí, el péndulo del tiempo oscila rápido. Andar, vivir, evadir, sufrir, parpadeos de gusanos de luz, terminar los días más sagrados junto a la chimenea, lluvia, juventud que huye.
Sobre la piel de mi alma, las caricias de mis recuerdos se transforman en espasmos, como el recuerdo de las huellas sobre el limo que dejaron nuestros cuerpos tumbados en la noche inmensa de aquel verano que estalló entre caricias largas. Gemidos, que acompasados por los suspiros del Nilo, se convirtieron en una realidad proscrita.
Mi pasión por las aventuras de los viajes me arrastra a los acantilados que el mar abandona para siempre.
La mirada de serpiente de mi fortuna no es precisamente un símbolo de resurrección. La estrella Sept., que anuncia el nuevo año, la crecida del rio Nilo y la prosperidad de nuestro país, no brilla para mí.
-El mundo es tuyo –me dijo el Destino-. Mentira. Se fue para no volver. Sin darme cuenta, poco a poco, se licuó en el horizonte tras la estela de la constelación Argos.
No quiero agitar el deseo, nunca hace feliz al hombre, creo que decía Platón. Pero, cómo se rompen las cadenas del deseo. La muerte y el olvido son compañías sin almas.
BELIT

martes, septiembre 14, 2010

LOS FRÁGILES BRAZOS DEL OLVIDO

KEMETD

Los frágiles brazos del olvido mantienen entre sus líneas del tiempo las huellas que, sobre Kemet “la tierra negra”, dejaron nuestros cuerpos aturdidos. Fue aquella noche inmensa de aquel verano cuando estallaron generosas caricias, gemidos acompasados por suspiros de Hapy, entre lotos que a pesar de la oscuridad, ni se cerraban, ni se hundían en el agua, por vernos.

Topamos con nubes de fantasía, que, de momento, ocultaron nuestra existencia. Dura como una piedra, la realidad dormía fatídica como un escorpión blanco. Tú a occidente, yo, contemplé como los lotos azules al amanecer, se abrían al Este, lanzando su perfume suave y dulce, elegí, oriente. Y, como Ceix, el hijo de las primeras luces del día, me alejé

Desde entonces, como Morfeo, tomé la apariencia de varios y diferentes seres humanos. Ahora soy un alcatraz que aprovecho mientras busco esa quimera extraña, el viento producido por la parte anterior de las olas del destino.

Llueve. Las maderas de las viviendas, brillan. Las piedras que acompañan a las gotas de lluvia interpretan una canción enigmática. Cerca, los campos de cereal recién segados, brillan amarillo.

Ha refrescado. La tormenta se ha alejado negra. Y allá, cerca del mar, sus nubes forman una tenebrosa espelunca.

La noche regresa. Llega a tiempo de ver, la madera de las casas, sendas y campos, como lucen elegantes y magníficos. Vientos y estrellas tienen envidia del instante que resplandece en estas islas Maldivas, desde donde te escribo.

Todavía los dioses del Delta que habitan donde los siete brazos del Nilo alimentan el mar, no me han concedido el regreso a otros mundos. Mi nombre cuesta hacerlo desaparecer del muro, que al otro lado del infinito permanecerá esculpido hasta la próxima noche de lluvia.

Visité en el oasis de Siwa al oráculo de Ammon-Ra. Como sabes, Uxa, la consulta se hace por escrito. Se deposita en el santuario y, por el mismo procedimiento se recibe contestación. Y esta fue: “Yo ordené que tu nombre fuera Beslit – Seri. Yo extingo el fuego, yo borraré tu nombre. Deberás permanecer callado. No eres puro. Te conocemos. No voy a preguntar por el nuevo nombre y personalidad a la cual deseas cambiar. No te será concedido como las cosas que pasan a existir, hasta que no sea como obra de dios.

Mañana parto para la isla de Muluk, donde dicen que los granados no dejan de dar fruto en todo el año.

Si nada se te ha hecho extraño, puedes comprender, que, las tierras luminosas que viste en dirección a occidente, se repiten, en belleza y profundidad espiritual, en oriente.

Los reflejos de la verdad nunca son silencios vacios, ni libres de equívocos, ni de batallas malogradas.

Venga a ti Nut, la gran creadora, ella te purifica. Pura es tu alma.

lunes, agosto 23, 2010

¿QUÉ HA SUCEDIDO EN EL EXTRAÑO TERRITORIO DE BELIT?





¿Qué ha sucedido en el extraño territorio de Belit?


Es un misterio. Tal vez, fuera preciso que el instante, para ser reflejo de algo real y verdadero, debiera formar parte de los relámpagos que duermen en los estratos vidriosos de la fantasía.


Llegar a la verdad por el conocimiento –como dices-, siguiendo teorías y valorando definiciones, es la gran confusión del mendigo, la elección es muy difícil: Pedir limosna o morir.


Está la verdad en:


El silencio del asfalto.


La quietud de los segundos.


El letrero “Prohibido”, caído sobre el borde del tiempo.


Las huellas del pecado.


El desconsuelo del poeta que llora sobre la imagen proscrita.


El oxido de los años.


La dudosa idea del regreso al Paraíso.


El calor de los cuerpos en el vertedero de la indiferencia.


El frio de algunos besos.


El origen de las voces de amor que se repiten en los barrancos del olvido.


La foto de la princesa carente de ternura.


O, en aquella lágrima muerta en el minuto feliz.


Atho, no es un sueño que Belit no ha conseguido atrapar. Atho, es un impulso solitario, corteza de un lodo triste, corazón de frases rotas. No intenta ocupar el sitio de los dioses -como escribes. Él, ocupa hace tiempo el “silencio” de los dioses.


Los caminos invisibles del tiempo se verán cubiertos con los sarmientos de su vida como: Escriba del Faraón, el Cazador de Sueños, el Señor de Barbutania, y … otros, tal vez.


¿No tiene incógnitas tu camino? Peregrinos, arte, paisajes…


Toma sobre tus manos de bellos juncos anudadas: El misterio de la vida. La fantasía de un tiempo de amor que, impulsando tu alma al recuerdo, active el deseo de navegar hasta la Verdad Eterna.


Atho cuenta sus historias al viento como un niño cuenta con sus dedos el eterno rumor de los mares.


viernes, junio 18, 2010

EL NOMBRE DE BELIT-SERI


Uxa:
Ha llegado el momento de que conozcas la personalidad de Belit-Seri.
Ella es la esposa del dios de los nómadas, Amurru, llamado así por los amorreos hasta que, tras la conquista de Babilonia, lo elevaron a dios nacional bajo el nombre de Marduk.
Belit-Seri, diosa del Desierto, es la Escriba que asesora a la diosa del Inframundo, Ereshkigal. Pues, lleva los registros de todas las actividades de los humanos, y facilita el juicio de las almas en el momento de buscar su sitio en el otro mundo.
Seshat, esposa de Thot, es su amiga. Como ella, anota los nombres de los reyes sobre las hojas del árbol divino.
Cuando, como tú sabes, terminé mis estudios de Escriba en la escuela de Imhotep, el constructor de Sakkara, fui escriba de archivos, registrador de la recaudación de impuestos del faraón, pero, mi gran punto culminante fue cuando me dediqué a acompañar las salidas de las expediciones.
Con el fin de que el nombre de Belit-Seri no cayera en el olvido, por encargo del Thot, Escriba de los dioses, Registrador de los actos divinos, tomé el nombre de la diosa, el conocido por ti.
Conoces que, los jeroglíficos, son palabra de dios, y provistos de carga mágica, dotados de vida, puesto que el acto de escribir es: “hace ser lo que no es”, los jeroglíficos que ideé, me convirtieron en Atho, Cazador de Sueños, que, cuando permanecí entre los jázaros aprendí en sus libros sagrados a vivir en los sueños de dioses y humanos. Elegí los de Belit-Seri, la gran fedataria de los comportamientos de la humanidad, que tanto tiempo llevé, por designio celestial, su nombre. Y así pude trasladarme de un tiempo a otro, de una dimensión a otra.
Pude conocerte Uxa, mi bella princesa del Nilo. Y verte, pues, el pensamiento es una forma de visión.
Conseguí hablar el ge’ez, idioma utilizado en los ritos religiosos de los cristianos ortodoxos de Etiopía, cuando fui en busca del Arca de la Alianza. Subí al monte donde lloró Adán, a recoger piedras preciosas en las que se convirtieron sus lágrimas, y sentí las picaduras de las sanguijuelas que las guardaban. Escuché las palabras de Horacio: “Nunca debe perderse la esperanza”. Y las de Séneca: ¿Por qué correr delante de la pena y perder la vida antes de morir?
Vi como la madre de Sargón, lo puso en una cesta de mimbre calafateada con betún y pez, para abandonarlo al río Éufrates. Contemplé como los parabolanos arrancaron de su carruaje a Hipatia, la dejaron desnuda, descuartizaron su cuerpo y le tasajearon la piel y las carnes con conchas. Fui testigo cuando las sirenas dejaron de ser mujeres-aves para convertirse en seres acuáticos al ser derrotadas por el canto de las Musas.

Te escribo desde tierras de la India. Ayer me encontré con una “kaftar”, son mujeres yoguis. Le debí parecer un infiel musulmán por mi atuendo almalafa, en este momento en guerra con ellos y, me fulminó con su mirada, arrebatándome el corazón de Belit-Seri. Héteme aquí convertido en su totalidad en Atho de Jazaria, Cazador de Sueños.
Ya no tengo dudas que sean malas consejeras. Ya no existen finales de caminos con incógnitas. Como decía Heidegger: “El hombre es un ser temporal contingente lanzado entre dos nadas”. Parece una certeza.
¿Conoces la Verdad por haber llegado al Pórtico de la Gloria? ¡Dímela!

Te trascribo un poema de Rumi:
La brisa de la mañana guarda secretos para ti.
No te vayas a dormir.
Debes pedir lo que realmente quieres.
No te vayas a dormir.
La gente va y viene a través del umbral.
Donde los mundos se tocan.
No te vayas a dormir.

Los sufís, retratan el alma como:
Un pájaro indefenso en busca del nido.
Una tierna flor que espera la brisa de la primavera.
Un pez en busca del océano.
Bueno, debo emprender la marcha por la costa de Malabar. Espero que las palabras de Santiago te lleven al conocimiento y te libre de las dudas. Tómate tu tiempo.
ATHO DE JAZARIA

viernes, mayo 28, 2010

CAMINO A DELHI


Ha llegado el “ulaq”, que se sirve de los caballos de los sultanes, con relevos cada cuatro millas, para llevar el correo y las noticias a los confines del reino. Me ha entregado tus últimos tres pergaminos. Los he leído al pié de una de las abundantes higueras que jalonan los caminos de la India.
Sí, la leyenda de Belit sigue existiendo. Va por delante del Escriba. Feliz tú, Uxa, que puedes sentir en tu piel el aire y la luz, en el camino de Santiago, y pisar el rocío del alba. Tus escritos son una ventana al infinito. Sin arena del desierto que oculte los sentimientos. Tus palabras son gotas de agua de una fuente azul que purifica al lector.
Es tímida la esperanza, el ansia de conocer el nombre secreto del Escriba. Este deseo necesita un puente, y cruzarlo, cruzarlo sin miedo. Hay que soñar hasta perder la razón. Somos una leyenda.
Muchos amores son una forma de gnosis. Otros, algo que no existe, que nunca existirá. Unos y otros se sacrifican antes de coger apariencia. Por qué esperar el encuentro. Hasta el Destino, que es inmortal, llora la imposibilidad de preparar una cita intima.
Voy camino de Delhi capital de la India. Lejos quedan las encinas de mi tierra Barbitanya, la hermosa capital de la Marca superior de Al-Ándalus. No puedo escuchar el susurro de sus hojas. Ellas hubieran podido desentrañar mi destino. También, la flor de loto, la hermosa esposa del Nilo, se aleja en la distancia, pero no en el recuerdo. El misterio que me interesa es, la India.
Te escribo desde Delhi.
La ciudad está rodeada de una poderosa muralla con muchas torres y puertas. Los cementerios, cerca de las entradas, están adornados con nardos y otras numerosas clases de flores.
Todo está escrito desde que Pelasgos surgió del suelo de la Arcadia. Desde que Hermes llevó el alfabeto de Grecia a nuestra tierra, Egipto.
Sobre la luz que refleja la gran laguna Sams ad-Din a las afueras, veo mi rostro, mi cabellera ha sido impregnada con aceite de sésamo y lavada con arcilla. Dicen las gentes del lugar, que los alisa y los hace crecer.
Unas aves, por encima, mienten al viento. En la lejanía las nubes cubren el pecado de la tarde. Todo se acumula junto a mí. Los años, la incertidumbre y la distancia que me separa de los sueños. La bolsa de monedas yace floja, muy floja de dirhams.
Los libros de filosofía no me han dado en el clavo. ¡Ah! Los de historia me causan dudas. Historias de independencia, liberación, soberanía… De qué independencia, pues yo sigo esclavo, sí, esclavo de la patria, de la religión, del dinero, de las mentiras de estas tribus… Claro, el raro soy yo. Seguramente estoy en el final, bueno en la recta final. No quiero hacer balance de mi vida, sería peor. Además, a lo que estoy, tengo que ir a recorrer la India.
Ahora estoy solo, yo no sé si esto es bueno o malo, pero no me gusta, claro, que tampoco me convencen los compañeros turcos que me acompañan. Solo beben vino, vino, otro vino, y luego… igual da.
De todas maneras, pido a Dios perdón, pero dudo mucho de las religiones que estoy conociendo desde que partí de Alejandría. De sus sacerdotes, bueno, de algunos. Pienso que algo debe de existir. Y… si no existe, mejor.
Voy a comer una papilla de granos de samaj cocidos con leche de búfala. No me conviene, pero, ¿qué es lo que me conviene?, no comer, no beber, no…, entonces para que estoy aquí. Aquí, en este mundo. ¿Pero… existe otro mundo?
No consigo obtener plena satisfacción de mis aventuras. Claro, yo sé que no soy buen explorador, pero, si no voy en busca del conocimiento de nuevas tierras, qué hago.
Solo queda dos días de luna llena para la cita con los caravaneros… ¿Qué hago? Me acuesto sobre las alfombras de la zagüía del jeque Abuisaq, donde pernocto desde hace quince días o me voy a dar una vuelta a ver si se me pasa el sopor de la comida y el vino.
Me fui a la zagüía. Me ofrecieron unas mujeres cautivas. Comprarlas aquí está al alcance del más pobre. Las rechacé dada su extrema suciedad. Me quedé ayer sin salir. Celebraban la fiesta de la ruptura del ayuno. No quiero correr el riesgo de que me reconozcan como infiel.
He entregado al jefe de una caravana con destino al templo de Ipet-Sut, la ciudad-templo donde creo que debes residir en este tiempo, junto al hermano de tu padre, sacerdote de Ra en Heliópolis.
Que Dhata y Vidhata, trencen, hermosa y feliz, la cuerda de tu Destino.